Anacronismos

 

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Ines Cantón

Con el discurso impuesto de que todo está conseguido. Cada mañana, cual abrigo empapado, nos calzamos  prejuicios machistas de épocas anteriores,  y fingimos que no están ahí, todo el día, entorpeciendo cada paso.

¿Cada derecho conquistado venía con algo  de manzana envenenada y un contrato de confidencialidad de daños?

La posibilidad del trabajo remunerado prometía abrir la puerta de la independencia económica.

Sobre el papel, parecía lógico aceptar algunos inconvenientes propios de esa nueva oportunidad, pero en ningún momento  se hablaba de sumar los inconvenientes adquiridos con los que ya arrastraba toda mujer. Creencias caducadas que no se mencionan pero cuyos efectos lo impregnan todo. La mujer como un ser inferior, tendrá menores salarios, más precariedad, será infravalorada, sumara problemas para ascender. Un mueble en el pasillo con el que todas tropezamos, pero se considera de mal gusto mencionarlo. ¿Parece más fácil ir tirando y hacer como si no estuviera allí?

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Ana Llamazares

Aceptamos las desventajas de nuestra época porque nuestra nueva era dorada de mujer occidental moderna nos promete que todo está conseguido según la ley (no tanto según el uso). Se pierden las redes de apoyo femeninas, se criminaliza la sororidad. La maternidad será solitaria, condicionada por el empleo y culpable. A cambio las obligaciones caducas seguirán intactas.

Todo, en el más absoluto silencio, porque en la actualidad  tu igualdad está garantizada. Toda discriminación es algo de otra época. Y si es de otra época, ¿por qué tropezamos con ello a diario? El  feminismo está demonizado como un radicalismo, Se sigue vendiendo la prudencia como una virtud (únicamente femenina, como siempre fue)  iguales en derechos pero no en virtudes deseables.

Se eliminan las leyes puritanas que castigaban con una letra escarlata cosida al pecho, al menos no de forma literal. Se ha conseguido el derecho a un pasaporte, una cuenta corriente a tu nombre… Pero la libertad para ir a cualquier sitio se paga con el miedo de vigilar siempre tu espalda. La victima siempre cargará con la responsabilidad de lo que pueda sucederla. Habrá salido sola (como si fuera libre en realidad) , andado  sola, habrá hecho, rehecho o deshecho, como si en la práctica  fuera dueña de sus actos, tal como lo es sobre el papel.

Incluidas en un nuevo decorado, se nos pide que sigamos atadas por los tabús antiguos, la educación represiva, la culpabilidad medieval de no contar con un alma; incluyendo leves variaciones, como intercambiar la dependencia económica por la emocional. Se nos quiere anacrónicas, fuera de lugar de nuestro propio tiempo.

Anacronismos II

M. Clover